
Puedes oírme pero ¿me escuchas?
Cuando empecé a preparar mis cursos de comunicación con animales, pensando en cómo enseñar a otra persona a hablar con los animales me di cuenta de que hay básicamente dos cosas necesarias que tenemos que ‘aprender’ para poder practicar la comunicación entre especies. Dos cosas básicas que son esenciales en otras áreas de nuestra vida.
Primero hemos de entender que nosotros recibimos información de otras especies de manera natural, así que simplemente debemos llevar nuestra atención a ello y ser conscientes.
Esa es la parte más fácil. Lo difícil es aprender la segunda cosa que realmente necesitamos para poder comunicarnos con otro ser: escuchar. No es que sea particularmente difícil escuchar a otras especies, sino que nosotros los humanos somos particularmente malos escuchando; incluso cuando se trata de comunicarnos entre nosotros. Se nos da fatal.
Dime si esto te resuena; o bien porque lo hayas sufrido en tus propias carnes o porque tu hagas esto con los demás (¡sé honesto!): cuando tenemos una conversación con otra persona, normalmente no prestamos atención plena a lo que esta está diciendo. Tendemos a estar presionados por esa necesidad de expresar lo que queremos decir o de decir lo primero que nos viene a la cabeza e interrumpimos al otro constantemente y no le dejamos expresarse. Cuando escuchamos tenemos la tendencia de dar por sentado lo que va a decir la otra persona, o escuchamos con tantos prejuicios preestablecidos que incluso si la persona que está hablando dice algo diferente a lo ‘esperado’ no seremos capaces de oírlo. También, cuando alguien habla, tenemos la costumbre de estar pensando en lo siguiente que vamos a decir, por lo que realmente no estamos prestando atención a la conversación. Igualmente, si sabemos de antemano lo siguiente que vamos a decir antes de que la otra persona haya terminado de hablar, esto significa que realmente no se está llevando a cabo una conversación, sino más bien un monólogo entre dos personas, ya que sea lo que sea lo que vaya a decir el otro no vamos a dejar que traiga nada nuevo a la conversación.
Para mí, cambiar esto, ha sido la base para poder comunicarme con cualquier ser vivo de una manera consciente y real.
En mi siguiente post explicaré cómo escuchar de otra manera a no importa si humano, animal o vegetal.



