
Habla conmigo te escucho
En continuación con mi último post sobre escuchar…
En mi opinión, el éxito de una conversación consciente (sin importar con qué ser vivo se esté llevando a cabo), no está en la grandeza y elocuencia de nuestras palabras. En mi experiencia, lo más importante, el ‘secreto’, para poder realmente comunicarse con alguien, es saber escuchar, sentir la conversación que se está llevando a cabo.
Uno ha de abrirse a escuchar lo que el otro está queriendo expresar y también sentir qué es lo que uno ha de decir cuándo y cómo. Muy importante también es sentir cuándo es el momento de dejar de hablar para que el otro pueda completar el diálogo.
Para abrirse a escuchar, es necesario hacerle un espacio a la otra persona para que pueda expresarse; abrirnos a la información con un lienzo en blanco para poder percibir sin prejuicios ni pretensiones. Dejar que lo que uno va a decir vaya surgiendo de manera natural según va desarrollándose la conversación sin tener ya preconcebido nuestra parte del diálogo.
Cuando intento comunicarme con un ser humano (con los animales y plantas nunca tengo este problema), hay una parte que llevo mal y a la que no consigo acostumbrarme. Precisamente por culpa de nuestro no saber escuchar, hemos adquirido la costumbre de tener la urgencia de decir cuanto antes lo que uno quiere decir a toda prisa mientras nos den la oportunidad. Esto es lo que hacemos y lo que esperamos que el otro haga. No nos damos tiempo a sentir lo que las palabras del que ha hablado han despertado en nosotros. Muchas veces, tras escuchar lo que ha dicho la persona con la que estoy comunicándome, cuando siento que es mi turno para expresarme, a veces no tengo tiempo ni de tomar aire antes de poder sacar poco a poco lo que va surgiendo de mí. Si paro a respirar y escucharme para saber qué quiero decir antes de hablar, la otra persona piensa que no tengo nada que decir y, o bien sigue hablando sin fin, o da por terminada la conversación.
A veces me siento forzada a decir lo primero que viene a mi cabeza lo más rápido posible en cuanto tengo la más mínima oportunidad, con la intención de poder participar en esa conversación. Pero siempre acabo por arrepentirme porque cuando comunico así, nunca sale lo que realmente estaba sintiendo en ese momento.
Si quieres comunicarte con un ser vivo, te recomiendo que concentres tu energía en la parte de la escucha y que le quites importancia a la parte del habla. Cuando dejas de preocuparte por lo que vas a decir y estas más interesado en lo que el otro tiene que decirte, acabarás por comunicarte desde otra parte más profunda y consciente de ti. Las conversaciones a este nivel ¡son mucho más enriquecedoras! ¡Haz la prueba!
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