
Piedras
Los comunicadores entre especies consideramos las piedras como seres vivos que tienen otro concepto del tiempo.
Ayer, estaba en un sitio fantástico cerca de un rio. La orilla estaba cubierta de piedras y grandes guijarros redondeados por el agua.
Me senté entre ellas con la intención de meditar y quizás conectarme con el agua.
Según estaba ahí, me entró una necesidad imperiosa de soltar. Soltar lo que soy, soltar todo lo que me preocupaba, de vaciarme, de desapegarme, de simplemente ser y ser completamente presente.
No había conectado con el agua sino con las piedras. Podía sentir su fuerte presencia, su silenciosa, fácil, calmada y tranquila manera de ser. No pueden moverse, no pueden preocuparse por los problemas de este mundo porque no serviría de nada, ellas simplemente son. No tienen apegos, su energía está con ellas y sólo en ellas, no está distribuida sobre miles de ocupaciones y preocupaciones diferentes como la nuestra porque… ¿a qué serviría?
Si llegara un peligro, no hay nada que ellas puedan hacer, tan solo vivir en aceptación y no agarrarse a nada ni a nadie. Ellas tan solo están presentes viviendo el tiempo que están viviendo y la vida que tienen. No reaccionan a lo que pasa en su exterior, son imperturbables.
Quizás pienses: ¿pero merece la pena vivir así, sin que nada te importe?
No es que no les importe nada, sino que no se preocupan por ello. Les importa el agua, las otras piedras, el planeta y, ya que yo estaba ahi en ese momento, yo. Me dieron su energía, se conectaron conmigo para enseñarme… pero no se agarraron a mí. Yo vengo y lo aceptan, me voy y lo aceptan también y mientras tanto simplemente están. La única cosa que pueden hacer por el planeta es estar completamente presentes y centradas, sostener el espacio para que se desarrollen las cosas del mundo y mantener su energía fuerte y vibrante.
Si tan solo los humanos hiciéramos lo mismo, ¿cuántas cosas serían diferentes en el planeta?
Me conectaré con esta sensación más a menudo en mis meditaciones y lo intentaré traer a mi día a día. No tomarme las cosas de manera personal, no ser perturbada por lo que está pasando a mi alrededor, simplemente estar presente y centrada y sostener el espacio para lo que sea que se vaya a desarrollar y aceptarlo.
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