
Lo que nos repele
Tenía la esperanza de pasar el invierno en el sur de España, pero la vida me ha llevado al norte y, aparentemente, ahí es donde pasaré el invierno. El norte de España puede ser muy frío y muy húmedo. Eso es lo que a mí me repele.
Viví muchos años en Escocia, y el frio y la humedad realmente llegaron a entrarme en el cuerpo y asentarse en mis huesos.
Ahora, me repele todo aquello que implique humedad. Ni siquiera me gustan ya el avistamiento de verdes colinas, hierba, niebla, etc…Antes me encantaba y me llamaba, pero desde Escocia siento la necesidad de estar en algún sitio soleado y seco donde pueda ‘secarme’.
Pero aquí estoy, en uno de los sitios más húmedos de España.
Cuando esta mañana salí a pasear y fui recibida por el viento, la niebla y un chirimíri constante, no estaba muy contenta. Pero luego pensé: Eh! La intuición te ha traído hasta este sitio ¡acéptalo! Así que tomé aire y dejé de intentar protegerme de la humedad y permití que me invadiera; la acogí y me abrí a ella. Me di un largo paseo con Sue, mojándome hasta las trancas y, para mi sorpresa, ¡me encantó! No recuerdo la última vez que caminé por un sitio empapado, bajo la lluvia, en un aire denso de humedad, con tranquilidad y disfrutando sin sentimiento de rechazo o de vulnerabilidad.
Fue entonces cuando me acordé del consejo que me había dado un terapeuta hace un tiempo ‘Es momento de que vayas hacia aquello que te repele y dejes de ir allí donde te sientes cómoda’.
Ahora entiendo lo que quiso decir con eso. Mi repulsión y el sentimiento de vulnerabilidad hacia la humedad era una indicación de que algo estaba en desequilibrio; que había algo fuera de su sitio en mí. Me tuve que sumergir en el más húmedo de los climas para poder superar mi bloqueo que se manifestaba en forma de repulsión hacia ese ambiente.
Creo que esta repulsión o desequilibro estaba conectada con alguna mala experiencia que viví en Escocia y que marcó mi vida muy profundamente. Estas experiencias estaban a su vez ligadas a malas condiciones climatológicas en las que me encontré allá. Así que quizás ahí residía la base de mi rechazo. Necesitaba superarlo, y quizás repudiando esa climatología estaba así mismo evitando hacer otra vez la conexión.
¿Y a ti? ¿Qué te repele?



