
Enviar sensaciones
En muchos de mis textos hablo de enviar emociones y aquí me gustaría explicar lo que quiero decir al respecto.
Cuando producimos una emoción en nuestro cerebro (miedo, amor, odio, dolor, etc) una sensación se produce al mismo tiempo y empezamos a sentir esta emoción dentro de nosotros, en nuestro cuerpo; este miedo, amor estrés, etc llena todo nuestro interior, pero no se queda solamente contenida en nuestro cuerpo. Se propaga desde nosotros al exterior y empieza a llenar la habitación en la que nos encontramos. Pero la cosa no se queda ahí. Si otra persona se encuentra en esa habitación, entonces esa sensación, esa emoción le llegará a esa persona y él o ella estará recibiendo las emociones de otra persona.
La mayor parte de las veces no somos conscientes de que nos llegan las emociones o sensaciones que envían otras personas, de la misma manera que no nos damos cuenta de que estamos emanando emociones a nuestro entorno, pero así ocurre; y es por eso que emociones como pánico o nervios pueden dispersarse rápidamente en una habitación llena de gente incluso si nadie sabe realmente si acecha o no algún peligro. ¿No te has sentido nunca ‘infectado’ por alguien que tenía un ataque de pánico o ansiedad cerca de ti? ¿O por alguien que se sentía realmente feliz en tu presencia?
Algunas emociones como amor o deseo sexual son fácilmente percibidas por la persona que ha originado esas emociones en primer lugar; podemos recibir (de una manera bastante consciente) el deseo sexual enviado por un hombre/mujer incluso antes de que él/ella haga ningún acercamiento.
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