
Encuentro….Burro
Encuentros… burro.
En mi paseo de hoy me crucé con un burro que estaba atado al pie del camino con una cabezada y una larga cuerda. Desafortunadamente esto es muy común en España, pero a diferencia de otros encuentros que he tenido este burro tenía comida, agua y sombra para refugiarse del sol.
Desde la distancia primero me paré, hice un saludo silencioso en mi cabeza y pedí permiso para acercarme. Según estaba haciendo esto, dos paseantes que vieron mis intenciones me advirtieron de que el burro mordía y coceaba. Como nada de esto me importaba y el burro parecía tan deseoso de tener compañía, me acerqué a él.
Empecé a acariciar su cabeza evitando sus tímidos intentos de morderme cuando me di cuenta de que su cabezada estaba demasiado apretada y que le estaba haciendo una marca bastante profunda en su cara. Levanté la banda de la nariz con cuidado para hacer espacio entre eso y la piel y poder masajear la zona con la mano.
La energía del burro y su comportamiento cambiaron inmediatamente. Dejó de ser ‘el burro que muerde y cocea’ y se rindió completamente, abriéndose a mí y confió. Estaba tan agradecido que dejó de morder inmediatamente y se quedó ahí, pacíficamente, no queriendo mover un pelo para que yo no dejara de hacer lo que estaba haciendo.
¡Fue tan bonito ser parte de eso! Su energía cambió, la conexión cambió y nos sumergimos en una burbuja de confianza y apreciación mutua.
Abriéndote al ser detrás de la forma (burro, perro, pájaro, humano… tozudo, mordedor, ladrador, borde…) puedes conectar profundamente con el corazón de alguien. Es una experiencia maravillosa.



