
Somos como piedras
El otro día en la sesión especial que tuve con mis alumnas sobre comunicarse con plantas y piedras surgieron muchas preguntas de esas que te hacen aprender mucho cuando eres el profe.
¿Qué se le pregunta a una piedra? ¿Qué tipo de información puede darte? ¿Pueden las piedras tener entidades dentro?¿Si conectas con la piedra comunicas con esa piedra o con la piedra de la que esa piedra ha formado parte? ¿Si esa piedra se rompe… conectas con el cachito o con la piedra principal?
Una de las cosas que salió en esta sesión, cuando digo salió es que me salió como información pero que nunca antes lo había puesto en palabras, y que me pareció una bellísima metáfora, es que nosotros somos como las piedras.
Primero hay un todo, que se formó, una roca gigante: el planeta Tierra. Con el tiempo, dentro de este se fueron creando divisiones en trozos por erosión, o ruptura de placas, o en forma de erupción volcánica, etc. Esos trozos de roca experimentaron su existencia tras la separación de una manera única (en un lugar único, con una interacción con el entorno única) que los convirtió en individuos únicos independientes con experiencias únicas y energías diferenciadas. De estos se formaron y cortaron más y más trozos que se dividieron en más trozos para llegar a formar una pequeña piedra como la de la foto.
Ese pequeño trozo de piedra, ya no es un trozo de una piedra, ya ha viajado, le ha dado el sol y ha ‘vivido’ su tiempo de manera diferente al de cualquier otro trozo de piedra. Por tanto se ha convertido en una piedra única, un individuo independiente, con una energía única y unas vivencias únicas, pero sigue siendo una piedra que, mirando hacia atrás, sigue ligada a esa Tierra gigante de la que se creó.
Igual pasa con los Humanos como seres de luz (o por lo menos ese es mi entendimiento hasta la fecha). Somos trocitos, de trocitos de un todo que al habernos separado de la fuente principal y haber experimentado la vida de manera independiente al resto, hemos adquirido unas vivencias que nos hacen ser un cúmulo de energía único e independiente pero con toda un linaje de conexión que va atrás y atrás, hasta llegar a esa fuente completa y todo poderosa.



