
Ser sanador
Convertirse en sanador profesional es una gran responsabilidad. Un trabajo que ha de ser llevado con honor, autoridad, fuerza y valentía, así como con humildad, amor, sensibilidad, seriedad y disposición.
Sanar profesionalmente supone un montón de estudio, preparación, valentía, un esfuerzo continuo para auto mejorarse y un montón de trabajo interior y de autoconocimiento.
Ya que nada de lo que conocemos se sabe realmente con seguridad, especialmente cuando se trata de trabajo energético, y ya que la sanación no funciona igual desde/para cualquier persona o ser, los sanadores hemos de estar continuamente aprendiendo, testando y experimentando. Por eso hemos de estar listos para fallar, listos para desesperar y ser lo suficientemente fuertes para continuar y volver a levantarnos.
Ser un sanador muchas veces significa romper completamente con todo lo que eres y con todo lo que te es familiar para poder explorar lo nuevo y algunas veces recorrer caminos más difíciles; ser totalmente sincero contigo mismo y permanecer permanentemente conectado con la fuerza interna que nos guía a todos.
A demás hemos de estar comprometidos a mantenernos sanos a nivel energético, emocional, mental, espiritual y físico, no sólo por beneficio personal, sino porque es nuestra responsabilidad estar totalmente equilibrados, limpios y centrados para poder estar ahí para otros y hacer lo mismo para ellos .
Pero más importante: ser un sanador es, ante todo, recordar que no eres tú el que sanas, que simplemente eres una herramienta que el universo usa para ayudar a otro. Es recordar que, como dijo Barbara Ann Brennan, que la iluminación es el objetivo y que la sanación es sólo una consecuencia.



