
Percepciones bajo el agua
Ya son cinco meses que llevo viviendo cerca del mar, no muy lejos de uno de los puertos más concurridos de España. Desde aquí puedo escuchar y sentir las constantes sirenas de los barcos al acercarse al puerto. No conozco cuál es el propósito de hacerlas sonar, pero estoy segura de que hay una buena razón para ello. .
La primera vez que oí una sirena de un barco sonreí y me pareció que era un sonido increíblemente profundo, grave, largo, vibratorio cuyas vibraciones podía llegar a sentir en mi cuerpo. ¡Me encanto! .
Ahora, sin embargo, tras ver cómo de a menudo suenan esas sirenas y vivir con ello todos los días… realmente me doy cuenta de lo mucho que me perturban. .
Es como tener un móvil en silencio, pero en vibración, que no para de sonar escondido en algún rincón de tu casa. No es el sonido en sí lo que me perturba sino su vibración. .
No podía dejar de preguntarme cómo estas vibraciones y sonidos afectarían a los que viven bajo el mar. .
Por eso decidí preguntar a las ballenas para que me dieran su punto de vista. .
Me senté en silencio, me concentré en la respiración, acallé mi mente, me abrí a la recepción de la información, pensé en las ballenas como grupo y dejé que mi energía se conectara con la de ellas. Sentí su manera de vivir, su presencia y las pregunté en silencio sobre su percepción de las sirenas de los barcos. (Primero les pregunté que cómo estaban, pero su respuesta no sería capaz de ponerla en palabras).
Las ballenas me transmitieron que las sirenas de los barcos, así como otros muchos ruidos que producimos los humanos, es una de las mayores razones por las que no se acercan a las costas; ellas prefieren estar mar adentro donde los sonidos de los humanos son menos frecuentes. La sensación que recibí fue que los humanos producen muchos más ruidos y vibraciones artificiales de los que yo pudiera imaginar (algunos mucho peores que las sirenas de los barcos) y que son muy perturbadores para ellas. Las ballenas se mantienen intencionadamente lo más lejos posible de estos sonidos. Me comunicaron que los barcos no hacen sonar sus sirenas tanto mar adentro; que sobre todo lo hacen cuando hay niebla densa. En esos casos, las ballenas se preocupan por los barcos y se mantienen atentas para asegurarse de que consiguen atravesar los bancos de niebla sin problemas. Sin embargo, me transmitieron la sensación de su conocimiento de otras especies marinas cuyos hábitats están en la costa y que sí que tienen grandes problemas con el ruido y las vibraciones que producimos los humanos. Es algo muy perturbador para estas especies que les causa mucho estrés y que afecta a sus vidas, sus ciclos reproductivos y su salud, y cuyas poblaciones están mermando dramáticamente.
Conversaciones como esta y ser capaz de sentir cómo perciben los ruidos estos animales y cómo invade los hábitats en los que viven, me dejan muy preocupada y desesperanzada.



