
Ansiedad por separación ¿o no?
El otro día me pidieron una sesión con un perro que tenía ansiedad por separación y que ladraba cuando le dejaban sólo en casa.
Mis años de trabajo en la comunicación animal me han enseñado que no se puede generalizar y que cada animal es un individuo independiente.
Por eso, cuando me vienen con un animal con un ‘comportamiento típico’ que normalmente queda clasificado bajo unos parámetros (como ansiedad por separación, reactivo, etc), yo intento, como en cada comunicación, ignorar esa clasificación y simplemente intentar entender cómo el animal vive esa situación con un lienzo en blanco.
En este caso, el animal no tenía ni miedo, ni estrés por perder de vista a sus humanos; en este caso lo que al animal le parecía fatal, terriblemente fatal y con lo que estaba muuuuuy desconforme y que era la causa de sus crisis, es que le dejaran atrás a la hora de que sus humanos se fueran a vivir nuevas ‘aventuras’. Él, simplemente, no quería perderse ninguna de esas ‘aventuras’ y quería que le llevasen con ellos.
Mi trabajo no sólo consiste en hacer de traductora y puente entre animales y humanos, sino que además intento mediar para intentar resolver el problema.
En este caso, una vez que entendí las razones del comportamiento del perro, le expliqué que hay lugares donde no se permiten animales y a los que no puede acompañar a sus humanos. A demás, enseñé a los responsables del animal cómo transmitirle cuando se van de casa, a dónde van y explicarle que no puede acompañarles porque al lugar al que van no permiten animales.
El resultado es un perro resignado, decepcionado sí, pero que, con paciencia y comprensión, espera en silencio a que sus humanos vuelvan a casa con las esperanzas de que se lo lleven en su próxima aventura.
En la mayoría de los casos, entender los por-qués de una situación ayuda al animal a relajarse y, aunque no es siempre así, pero lo más normal es que cambien su comportamiento y acepten la situación.
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