
Encuentros… Vacas
(Foto de Pixabay) El otro día paré a dormir con mi furgoneta en un área recreativa con mesas y una fuente en medio de la naturaleza. Este área estaba rodeada por una valla y dentro había tres vacas que fueron mis vecinas durante las dos noches que pasé allí.
Al llegar al sitio reconocí su presencia, las saludé y les dije que iba a quedarme ahí un par de días pero que podían estar tranquilas ya que no las pensaba molestar.
Esa noche hizo mucho frío, viento y granizo lo suficiente como para cubrir el suelo. Así que lo primero que hice al salir de la furgoneta por la mañana fue chequear en mis vecinas las vacas para ver si estaban bien. En ese momento estaba lloviendo muchísimo y ninguna de las tres parecía nada contentas por la situación pero estaban pacientemente en una esquina intentando (me explicaron), que el agua no se les metiera en los ojos, con el culo en dirección a la lluvia.
Cuando más tarde amainó y pude salir a pasear me quedé un rato observándolas. Aunque estaban paradas comiendo, para mi estaba claro que había una líder. Prestando algo más de atención, abriéndome a la intuición y escuchando con todos mis sentidos, percibí que esa vaca en particular parecía llevar un gran peso encima. Un peso que yo sentí como angustia, concentración, responsabilidad y lástima. Entendí que se había cargado a la espalda con la responsabilidad por la vida y bienestar de las otras.
Aunque he visto muchas veces cargas y desequilibrios humanos en animales domésticos me sigue sorprendiendo a cada vez ya que los animales no suelen estar atados a los mismos pesos y cargas que nosotros.
Hablando con ella, le comenté que, a mi modo de ver, un líder no ha de responsabilizarse de la vida de aquellos a los que lidera; cada ser individual es responsable de su propia vida. Que un líder sólo ha de encargarse de guiar, inspirar y dar ejemplo a los de su alrededor, ocupándose de estar lo más centrado y equilibrado posible para poder tomar las mejores decisiones.
A la mañana siguiente cuando salí otra vez a saludar a mis amigas, la vaca se sentía mucho más ligera y apaciguada. Realmente se había quitado un peso de encima. Qué rápidos son los animales al reequilibrarse a sí mismos, es increíble. ¡Qué cosas podemos aprender de los animales!
Etiqueta:vacas



