
Amistad viviendo en las calles
Últimamente la vida me ha llevado a pasear innumerables horas por calles de asfalto.
Una de las escenas que veo continuamente en las ciudades y a las que, sólo mirando el lado positivo de las cosas, me gusta prestar atención, es a una persona que vive en la calla y que va acompañada de un perro (a veces de gatos también).
Sin entrar en la parte moral de las cosas y cuestionar los contras y los peros de este tema, y sólo mirando dentro de los cuatro ojos, los del humano y los del animal… es tan bello y mágico de presenciar esa gran conexión que se ha formado entre ellos. La confianza, la seguridad, la confortabilidad de la compañía mutua, la cantidad de amor que sienten el uno por el otro (y esto es así en más del 80% de los casos que me he encontrado en las calles)…
Se conocen en uno al otro tan bien y esos perros son tan calmados, tan obedientes, con un comportamiento paciente y diligente. El humano sabe perfectamente cuáles son las necesidades del animal y trata, de la mejor manera que puede, de suplirlas en el momento que lo necesitan, y el animal no le quita los ojos de encima a su humano ni un solo segundo, siempre atento…
Este tipo de conexión no se ve en las relaciones de todo el mundo con sus animales ¡EN ABSOLUTO!
Para las personas que viven en la calle, el animal con el que comparten su vida es su verdadero amigo, compañía de verdad, quizás la única que tengan o por lo menos la única en la que realmente pueden confiar.
Ellos pasan todo su tiempo juntos, se mueven por las situaciones que envuelven sus días juntos, se tienen en cuenta continuamente, sobrepasan los obstáculos del día a día juntos, comparten sus sentimientos felices y tristes el uno con el otro, cuentan el uno con el otro.
ESTO es la base para crear una relación con fuerte conexión con tu animal. Haz de tu animal tu mejor amigo, tu mejor confidente, tenlo en cuenta en tus decisiones, introdúcelo en tus actividades diarias, pasa tiempo con él, haz que sea parte de tu vida, no sólo lo pasees y le des de comer. Comparte, confía, admira, ama, conecta, cuenta con él…. ¡Merece tanto la pena! Recuerda que ese animal es un amigo y un miembro de tu familia, no sólo compañía.



