Más que un curso
Espero que esta carta te ayude y ayuden a entender lo importante que ha sido este curso para mí y para muchas otras personas que quieran iniciar este hermoso viaje.
Ya sabes que yo estuve antes con otra profesora y que la decisión de empezar con ella fue fundamentalmente porque me atrajo lo bien formada que estaba, las buenas críticas que recibía como ya te dije a través de la IA y también porque, en aquel momento, económicamente me era más asequible. Además, me interesó mucho cómo trabajaba la neurociencia y cómo explicaba el funcionamiento del cerebro, etc. También sus vídeos cortos, sus apuntes y las prácticas accesibles me parecían un buen soporte al inicio. Pero algo me faltaba y tanto tecnicismo en el lenguaje y manera de explicar hacía que no me llegara el contenido. Y por eso decidí probar contigo.
Y contigo fue todo distinto. Aprendí que lo esencial es poner el corazón, sin más.
Tu forma de enseñar es cercana, clara y profunda. Y esque lo que yo busco es aprender de verdad, que el mensaje me llegue, que me toque por dentro. Y contigo eso ocurre de manera natural. Esa es otra herramienta, una que no se puede aprender en libros ni en cursos, y que para mí es decisiva a la hora de elegir a quién seguir.
Tus vídeos son mucho más largos, y aunque al principio pueden hacerse extensos, después los agradeces porque descubres cuánta verdad hay en ellos, y con qué cariño y naturalidad están hechos. Además, la cantidad de ejercicios que compartes y los libros que nos recomiendas han sido un verdadero tesoro: gracias a ellos he podido practicar de manera más constante, mantener la motivación incluso fuera de clase y abrirme a nuevas perspectivas que jamás habría descubierto por mí mismo. Siento que esos recursos son un acompañamiento silencioso que nos sostiene y nos guía más allá del propio curso. Lo que más me marcó fue tu forma de enseñar la respiración como un puente hacia la conexión: con ejemplos y fórmulas sencillas logras que algo tan básico se vuelva una herramienta poderosa. Además, me regalaste una visión mucho más amplia: la comunicación no solo con los animales, sino también con las plantas y el mundo mineral. Eso hizo que este aprendizaje fuera más completo, profundo y hermoso.
Desde el corazón y con profundo agradecimiento, quiero decirte que todo lo que compartes deja huella. Gracias a ti este viaje no solo ha sido un aprendizaje, sino una experiencia transformadora que me acompaña cada día con más luz y sentido.
Con toda mi gratitud
Anabel



