
Y cuando finalmente te sientes frente a un árbol…
Y cuando finalmente te sientes frente a un árbol o una hormiga con la capacidad de poder hacer preguntas y recibir respuestas, ya no querrás preguntar… porque tu conexión y tu escucha será tal que cualquier pregunta te parecerá irrelevante porque sólo te apetecerá estar presente y abierto a recibir en su presencia.



